La afirmación del general Martin Dempsey este jueves de que no será “cómplice” en un ataque israelí contra Irán, junto con la reducción drástica en la escala de los ejercicios militares del próximo mes entre EEUU e Israel revelada por el Times of Israel, equivalen en conjunto a un mensaje contundente que el presidente de EE.UU. Barack Obama le está dejando claro a Israel: ¡Estáis vosotros solos! Mirad cómo os las arreglaís sin las armas especiales de Estados Unidos y la seguridad del respaldo militar americano, entre ellos un escudo contra misiles, si queréis desafiarnos y llevar a cabo una operación militar contra Irán.

En lugar de los 5.000 soldados estadounidenses originalmente asignados para el “Desafío Austero 12“, el ejercicio anual conjunto, el Pentágono enviará sólo de 1.200 a 1.500 miembros del servicio. Los sistemas de interceptación de misiles en el núcleo de la actividad conjunta se reducirán en número y en potencia. Los sistemas anti-misiles Patriot vendrán sin tripulación y tal vez uno en lugar de dos buques de guerra Aegis de defensa contra misiles balísticos, según la revista.

Fuentes militares de Debkafiles: El gobierno de Obama ha puesto a Israel en duro aviso de que un ataque a Irán para interrumpir o retrasar su armamento nuclear no contará con la seguridad del respaldo militar de EE.UU. y sus sistemas antimisiles, ni en el transcurso de la operación ni en cubrir las espaldas de Israel en el caso de un contraataque de Irán que derive en un conflicto general en Oriente Medio. El gobierno de Netanyahu asumirá la responsabilidad total y exclusiva de las consecuencias de atacar a Irán.

Obama, quien ha prometido en repetidas ocasiones su compromiso con la seguridad de Israel, es el primer presidente estadounidense en dejar a la deriva a Israel contra una gran amenaza a su seguridad explícitamente planteada por Irán.



El presidente de EE.UU. ha puesto su campaña para la reelección el próximo mes en un gran y no obstante calculado riesgo. Su rival Mitt Romney no cabe duda de que seguirá subiendo en sus  acusaciones que hizo durante su discurso de aceptación en la convención republicana, de que Obama lanza a sus “aliados como Israel debajo del autobús”, y ha fracasado por completo en detener las centrifugadoras de Irán.

Obama puede ver desvanecidos el voto judío y las contribuciones para su campaña. Para Romney, un presidente que lanza a Israel a los lobos contra los ayatolás es un sueño hecho realidad.

Benjamin Netanyahu y ​​su ministro de Defensa, Ehud Barak deben asumir parte de la responsabilidad de una de las rupturas más perjudiciales entre Estados Unidos e Israel que han tenido que enfrentar las relaciones de ambos países – al igual que se discutirá más adelante. Sin embargo, la causa principal hay que buscarla en otra parte.
Durante el mes pasado, Obama ha sufrido un cambio de cara: Al embajador de EE.UU. en Israel, Dan Shapiro se le dijo que empezara a tratar a Israel como una plaga y a decir a sus dirigentes que la administración está harta de sus clamores para la acción contra Irán.

Este cambio no salió de la nada. Fuentes de Debkafiles en Washington y Moscú informan que esto ha evolucionado a partir de tres eventos:

1. Durante este mes, el presidente Vladimir Putin rompió los lazos militares de Rusia con Irán y Siria como Debkafiles informó anteriormente. Obama le correspondió poniendo a Israel en su sitio. Moscú informó a Teherán y Damasco de que no habrá mas suministro de armas rusas después de la entrega de los últimos elementos que quedan en el grifo. Putin deja, pues, tanto a Irán como a Siria secos en medio de los peligros de guerra a cambio de que Obama recorte a Israel en armamento avanzado en un momento de peligro.
Los líderes rusos y estadounidenses ponen así en su sitio los primeros ladrillos de un acuerdo para resolver sus disputas sobre un Irán nuclear y la crisis siria mediante recortar la capacidad militar de Irán, Israel y Siria.
El presidente ruso dio otro paso como un gesto hacia Obama: Rusia saca los barcos de guerra rusos de la base siria de Tartus y el Mediterráneo oriental, dejando sólo un dique seco flotante.
A cambio, contaba con que Washington obligaría a Israel a abandonar sus planes de atacar Irán.
2. Pero este ejercicio de reciprocidad simétrica se topó con un obstáculo importante: Obama encontró un hueso duro de roer en Jerusalén: Benjamin Netanyahu pidió la garantía de una acción militar de EE.UU. contra Irán como su precio por detenerse. A pesar de la enorme presión que Obama lanzó contra el gobierno israelí, tanto a través de la más alta jerarquía de canales políticos y militares estadounidenses como por la movilización de los opositores más acérrimos del gobierno y los círculos anti-guerra en el país, Netanyahu y ​​Barak no se movieron.
Ellos entendieron, a pesar de la ocultación de Obama, el secreto de que Estados Unidos y Rusia tratan de hecho de preservar el programa nuclear de Irán en un nivel en el que los líderes de Irán podrían tener un arma montada y desenvainada en cualquier momento.
También se daban cuenta de que mientras que la opción militar de Israel contra Irán estuviera viva, el trato de Obama y Putin estaría atascado, ya que tanto Ali Jamenei en Irán como Bashar Assad en Siria, se van a negar a caer.

Cuando Romney dijo que daría a los amigos de Estados Unidos “más lealtad” y a Putin “menos  flexibilidad”, se refería a la petición del Presidente Obama a Putin el 18 de junio, en la conferencia del G-20 en México, de más tiempo a cambio de su promesa al líder ruso de “más flexibilidad” más adelante.

Para mantener su acuerdo con Putin en movimiento, el presidente de EE.UU. tendrá que apretar su presión sobre los líderes de Israel para que renuncien a un ataque contra Irán.
3. El gobierno de Netanyahu, por su parte, cometió tres errores tácticos:

Primero: Ellos arrastraron el diálogo sobre Irán con la administración de EE.UU. durante demasiado tiempo – tres años o más – y salieron de él con las manos vacías. Si su propósito era persuadir a los Estados Unidos para cargaran ellos contra Irán, como muchos israelíes creen, fracasaron. Ningún líder israelí tiene derecho a posponer las cosas hasta este punto sobre las medidas que afectan a su seguridad fundamental, si no a su propia existencia. Netanyahu cayó en la trampa de “que viene el lobo….” gritando la alarma año tras año de que Irán debía ser detenido… y al mismo tiempo no haciendo nada.

Segundo: La capacidad de disuasión de Israel, ya debilitada por la inacción, se deterioró aún más por las afirmaciones del general Martin Dempsey de que Israel no tiene la capacidad de destruir el programa nuclear iraní.
Tercero: Ellos no actuaron con prontitud para evitar que la oposición política usara una campaña en contra de un ataque a Irán como una estratagema para echar abajo al gobierno. Han pasado cuatro semanas desde que el ex director del Mossad, Efraim Halevi, dijo que si él fuera iraní, estaría preocupado en las próximas doce semanas. Eso fue el 2 de agosto.
El jueves, 30 de agosto, Halevi, dijo: “Es importante que la amenaza militar de Israel sea creíble”.

Estaba lanzando el guante a Netanyahu y ​​Barak para demostrar que van en serio a atacar a Irán.

Su línea de tiempo les da otras ocho semanas para mostrar su valía. Durante ese tiempo, van a estar bajo intenso bombardeo de Washington.
This entry was posted on Domingo, septiembre 2nd, 2012 at 17:58.
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